Y tú, ¿qué vestido quieres llevar?

Calderón de la Barca decía: Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos. De eso mismo trata la entrada de hoy.

En occidente llevamos muy mal lo de copiar. Es plagio. Está mal. Nos denuncian si copiamos. Premian las ideas originales, pero, ¡cuidado! no todas.

Se nos hace complicado eso de tener que ser obligatoriamente originales. Es una carga pesada.  Nadie nace genio inventándose. Según el crítico musical Roger Alier, Mozart no fue un genio, porque en realidad tuvo la suerte de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Mozart no se inventó la música. Ni se inventó el lenguaje musical. Es más, estuvo donde se hacía la mejor música. Incorporó en el acervo musical la época, y a partir de ahí transformó, y creó música propia, pero a partir de manejar con maestría la copia de sistemas métricos, sistemas armónicos, de saber lo que gusta al público. Fue un genio de la copia, ¿quién lo iba a decir? Si te fijas muchos otros genios, realmente fueron grandes copiadores. Dalí o Picasso fueron grandes genios que dominaron las técnicas tradicionales (que incorporaron a partir de copiar y copiar sistemas y maneras de hacer), antes de “olvidarse” de ellas para ser ellos mismos.

Con esto quiero decir que tú puedes crearte a partir de copiar lo que crees mejor. En PNL, Grinder y Bandler copiaron (ellos le llaman “modelar”, que es más bonito) a los genios de la terapia de su época: la terapeuta familiar Virginia Satir; el psiquiatra hipnoterapeuta Milton Erickson, y Fritz Perls, creador de la Terapia Gestalt.

TU DECIDEIXES EL VESTIT QUE VOLS PORTAR Continue reading

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El cambio, lo único permanente en la vida

Your life doesn't get better by chance. It does get better by CHANGE.jpg

Dice un proverbio chino que el cambio es lo único permanente en la vida. En la naturaleza. Todo evoluciona. Nada se queda igual. Ni siquiera las montañas, el agua…  todo fluye.

Así que, como todo va a cambiar, mejor intenta dirigir para dónde quieres que vaya. Si no hacemos nada, la tendencia será a peor, porque nadie ni nada se preocupará de tu proyecto. El proyecto (decide tú cuál es) tiene que ser como una planta. Hay que regarla cada día. Y así va creciendo y evolucionando. Si no se riega, esa planta se convertirá en abono para la tierra, y no será más una planta.

Por tanto… ¡a regar tu proyecto!